DE LA PRESENCIA DE DIOS……

 

De: “Los Espíritus Elementales de la Naturaleza”

La Vida-Una  es y está en todo. Lo que se llama vulgarmente nacimiento y muerte es mera transfiguración, cambios de aspecto según la perspectiva desde la cual se observa.

La entropía es una cualidad del Universo por la cual nada se pierde, nada se gana, todo se transforma, siendo los cuerpos meras sombras de los espíritus sobre la dimensión en que estos espíritus tienen sus conciencias.

La energía es continua y su continuidad no merma con las diferencias de sentido e intensidad. Todo vive, todo alienta, todo vibra y se mueve o se aquieta.

Aquel que pudo abrir sus ojos a la Vida, lo percibe por doquier. Una Vida inteligente, voluntariosa en su querer ser. Toma las formas y densidades que necesita. Se vuelve pez en las aguas, cervatillo en los bosques, roca en las montañas, relámpago en el cielo, beso en los labios, brillo en la espada, murmullos en el silencio, formas fugitivas traslúcidas en las noches, voces que nos hablan desde dentro de nosotros mismos, música de piedra en los viejos templos y arquitectura inmaterial en Wagner.

Todo vive por siempre dentro de este Ciclo de Vida, dentro de este Macrobios cuyo Espíritu es Dios-Nuestro-Señor. La muerte no existe.

Aun siendo la Substancia Una, esta Substancia vibra y es rica en matices que otorgan diferentes oportunidades de formas de vida. Dentro de nuestro Universo, y más concretamente en nuestro Sistema Solar, existen diez planos de vibración según puede entenderlos el hombre.

Cada uno de estos Mundos tiene a su vez en sí el reflejo de todos los demás aparte del propio.

La energía desacelerada se convierte en Materia visible a los ojos físicos. Atrapada y amontonada en nódulos gravitatorios, la energía se transforma en cosa, con sus propiedades, algunas intrínsecas y otras que le vienen desde planos más sutiles.

La cárcel de la materia, cárcel en verdad tan sólo de barrotes, pues los vientos energéticos la traspasa continuamente. Y los mismos barrotes no son más que viento detenido o desacelerado. El físico la sombra pasajera de divinos objetos, en marcha hacia objetivos que no son perceptibles desde la perspectiva materialista.

 

 “La Presencia Divina” 

  Ese “Algo” que llamamos Dios dio “Voluntad” de perduración a las cosas, “Amor” a los seres y una planificación portentosamente “inteligente” a los cuerpos y a la Vida.

Se encontró entre un mundo terrestre y un mundo celeste, subiendo y bajando del uno al otro, recorriendo el invisible puente de las reencarnaciones

El hombre llegó a su verdadera diferenciación del animal cuando tuvo seguridad de la existencia de Dios, misteriosamente inserto en su propia participación de la Divinidad-Naturaleza. Para nuestros antecesores no había dicotomía ni contradicción entre el alma y el cuerpo. Todo era uno y a la vez múltiple, infinitamente rico en matices, características y tamaños.

Hay muchas personas que creen en Dios y oran con sus trabajos, con la rectitud moral de sus vidas, con su honradez y generosidad…

 Sin filosofía, o sea, sin Amor a la Verdad, no hay forma de mística que no aplaste a unos para encumbrar a otros y que no resulte antinatural. Y respetar filosóficamente el camino que cada uno cree y siente como el mejor.

 La “luz” de la Filosofía nos permite distinguir los muchos colores y formas, y descubrir en ellos, así como en el Universo todo, la presencia de Dios.

EL UNIVERSO COMO RESPUESTA

 El hombre ha olvidado los elementos naturales y la interpretación de los mismos. Los antiguos trataban de entender qué significaban las cosas. Interpretando el fenómeno natural y ver de qué manera se imbricaba con este fenómeno que se llama hombre. Y esto le daba la sensación de estar acompañado de seres inteligentes.

De tanto estar en contacto con elementos artificiales, nos sentimos aislados en medio del Universo, hemos perdido la capacidad de buscar una finalidad a las cosas, y lo dramático es que hemos perdido la posibilidad de encontrar una finalidad en nuestra propia vida. Al vivir tan solo de instante en instante, hemos perdido un sentido teleológico  de la vida, de nuestras raíces ancestrales y de la finalidad que la vida tenga. Y así nos hacemos momentáneos, sujetos al tiempo

Las realidades existen pero necesitan de una luz intelectual o espiritual para poder ser distinguidas, estamos a oscuras y necesitamos el redescubrimiento del principio de la iluminación  

La Filosofía no es la nueva especulación, no es colocarse en un rincón viendo pasar la vida, no es tampoco una disciplina de tristezas y de abandono. Filosofía es tener una actitud fuerte ante la vida, es entender el fenómeno de las cosas, es poder vencer el miedo dentro de nosotros mismos, de vencer la muerte, poder llegar a cada uno, al fondo de cada uno.

La respuesta está en nuestro propio Universo en el cual vivimos. Está escrita en las paredes de la Historia y en las paredes de este Universo que nos rodea. Tenemos simplemente que aprender a leerlo. Volver a la Naturaleza.

 

Este mundo nuevo existe ya, es el mismo Universo, es la Naturaleza. Nosotros lo único que tenemos que hacer es vivir intensamente el momento que el destino nos ha deparado. Ser como una llave que se introduce en la cerradura del Universo y hace saltar la puerta de la Historia, pasar a otra dimensión, pasar a este mundo que nos está esperando.

 

Por qué debemos creer en Dios? 

Una búsqueda en nuestro propio interior, como un cavar dentro de la propia alma para ver dónde ésta ese manantial que burbujea, dónde está ese río subterráneo que nos hace sentir un agua de vida por dentro de nosotros.

Vivir todos los días tratando de cumplir una ley moral, vivir todos los días tratando de cumplir una ley de amor, vivir todos los días tratando de hacer un trabajo constructivo, eso es mucho más difícil que morir. Dios, más que héroes, necesita hombres que puedan vivir cotidianamente.  

Cuanta doctrina, forma de pensamiento, forma de vida nos aleje de la creencia de Dios o en la inmortalidad del alma, nos convierte en humanoides, en basura de la Historia, nos aleja, nos animaliza, nos hace crecer pelos en el corazón, en los nervios, en las venas, en el cerebro; nos convierte en bestias. Nos han metido dentro de la cabeza la escoria, el mal, la podredumbre, es la peor contaminación que nace de los hombres que niegan a Dios, de los que vuelven millones de años hacia atrás en su evolución  

¿Por qué hemos de tener miedo a morir, por qué hemos de tener miedo a la adversidad? ¿No estará El detrás de todas estas cosas? ¿No serán como peldaños que nos ayudan a subir, a escalar un proceso evolutivo, a volvernos más fuertes, a volvernos más Dioses, a convertirnos en algo nuevo y poderoso? ¿No habrá algo que nos levante cuando estamos demasiado caídos? ¿No existe acaso para nosotros lo que hay para el gusano y para la hoja?

Debemos entender el pasado como las raíces del presente. Y este presente, a su vez, debe ser el fuerte tronco que sostenga el follaje del futuro. 

El verdadero filósofo es el hombre simple, el que puede interpretar la naturaleza, el que aunque se quedase sin libros podría seguir leyendo y, aunque se quedase sin naturaleza alrededor, podría seguir soñando.

  Fragmentos de conferencias del Prof. Jorge A. Livraga  

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