Novela: “De parte de la Princesa Muerta” Kenizé Mourad

 

 

"DE PARTE DE LA PRINCESA MUERTA"  (Kenizé Mourad) – Novela Histórica  (Fragmentos)- RECOMENDADA

 

 

"Selma ya no puede ver, las lágrimas le corren por la cara, se ahoga. De aflicción, de felicidad, ya no lo sabe. Nunca antes había experimentado ese temblor en el fondo del pecho. Tiene la impresión de haber dejado de ser Selma y formar parte de aquella muchedumbre con la cual parece fundirse, explotar, morir. Sin embargo, se siente más viva que nunca.

 

Sobre un podio improvisado, una mujer joven y frágil se pone de pie. Selma la mira como en un sueño. No lleva velo, sino sólo una simple túnica negra. Con voz vibrante comienza a evocar a Izmir, esa ciudad verde y apacible, en la que, durante siglos, griegos y turcos, pese a sus diferencias, han vivido en buena armonía. Fue necesaria la guerra, dice la joven, y las intrigas del extranjero para que aquellas poblaciones pacíficas se enfrentaran entre sí.

 

¿Agacharemos la cabeza? Hermanas, hermanos, respondedme: ¿aceptaremos esta sentencia de muerte?

 

Rota por la emoción, alarga los brazos hacia la multitud jadeante: un rugido inmenso, parecido al retumbar del trueno, un canto profundo, estalla de un extremo a otro de la plaza: “No, no lo aceptaremos, te salvaremos, bella Turquía, amadísima Turquía, Turquía, novia nuestra, Turquía, senos lechosos de nuestra madre, Turquía, nuestra hija, hoy tan frágil. Te lo juramos: ¡jamás te dejaremos morir!”

 

**

 

Es falso, no ha tomado partido por ninguno, los quiere a los dos, pero de manera tan diferente que pareciera que son dos Selmas queriendo… A menudo ha pensado en ese fenómeno: cuando su madre le sonríe, se siente capaz de conquistar el mundo; cuando le sonríe su padre, se olvida del mundo y se derrite de felicidad, dulcemente, como una gelatina de frutas bajo la lengua. No sabe por qué; sólo sabe que no quiere elegir entre las dos sonrisas.

 

 

 

 

Enciende una lámpara de cobre y, suavemente, comienza a recitar poemas de Djalal Al-Din Al-Rumi, el místico, poemas que Selma no había escuchado desde su salida de Estambul, pero cuyos versos reconoce con emoción.

 

"Tu amor me hace cantar como un órgano

Y mis secretos se revelan al contacto de tu mano

Todo mi ser extenuado semeja un arpa

A cada fibra que tocas, gimo

De la nada ha partido nuestra caravana, portadora de amor

El vino de la unión ilumina eternamente nuestra noche

Del vino que no prohibe la religión de Amor

Nuestros labios permanecerán humedecidos hasta el alma de la nada

 

De verdad, somos una sola alma, tú y yo,

Aparecemos y nos ocultamos, tú en mí, yo en ti

 

Este es el sentido profundo de mi relación contigo

Pues no existe entre yo y tú, ni yo, ni tú".

 

La luz de la lámpara de aceite vacila. Todo está asombrosamente tranquilo, el aire es ligero. Sosegada, Selma se duerme.

 

**

Comprendió como tocada por el rayo que nunca antes había pertenecido a nadie.

 

En medio de un sortilegio ardiente y silencioso, durante horas, se acariciaron, temblando, no de descubrirse sino de reconocerse, como si, en un mundo olvidado, ya se hubieran amado en el pasado. Y cuando finalmente sus cuerpos se unieron, ya no hubo espacio, ya no hubo tiempo, sólo la eternidad en cada momento.

 

Cuando despunta el alba, Selma se despierta con el piar de los pájaros y se queda largo rato inmóvil, filtrando entre las pestañas los pálidos rayos del sol, atenta a no perturbar el brazo desnudo colocado sobre su vientre. Goza con el sentimiento de pertenecerle, se lo agradece, y en voz baja le dice que lo ama".

 

 

En estas tardes grises y extrañas, he viajado a Turquia, a Beirut, a la India, a Paris…al interior del alma de la Princesa Selma, y ha sido un verdadero descubrimiento reconocerla tan "hermana" y familiar. He pasado de la emoción más intensa, a las lágrimas que quieren desbordarse al reconocerme como en un espejo en ella, en más de una ocasión…. Mi pecho se llena de congoja con cada percance o sufrimiento que ella vive, como si estuviera reviviendo una "vieja historia". Ha sido extraordinario…..verdaderamente entrañable y mágico este "encuentro" a través de la lectura de su vida, esta cercanía que proporciona la palabra escrita, la imaginación y el corazón que recuerda tantas vivencias que no son de hoy, ni de ayer, porque son eternas…propias del Alma humana en su largo peregrinaje a través del espacio y el tiempo.

 

Gracias Princesa, por ser tan soñadora y romántica….tan humana, tan tierna. Has sido como un "regalo", que me proporcionó una antigua biblioteca, de ésas que guardan tantos tesoros en sus estantes, fue tan especial descubrirte en los "mares" de la vida… Una vez más, constaté cuan unidos estamos todos por las mismas pruebas, por dolores intensos y alegrías fugaces…

 

Cuando se cerró el último capítulo de aquella historia, más allá del dolor, seguro que en tu alma quedó el perfume eterno del Verdadero Amor, que al fin, pudiste conocer…. y que te devolvió la Vida.

 

En algún lugar mágico, seguramente, os reencontrasteis…. pero eso pertenece el Misterio.

 

 

 

Loto 29/02/08

Un pensamiento en “Novela: “De parte de la Princesa Muerta” Kenizé Mourad

  1. "no existe entre yo y tú, ni yo, ni tú"
    Perfecto, así es,  como lo define el poeta…
    entre las almas "gemelas" esa es la relación,
    sin duda….porque SON, se sienten y se reconocen UNO.

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