LA FILOSOFIA (El Huso de Ariadna)

 
LA FILOSOFIA (EL Huso de Ariadna)
 
 
En los albores de la Grecia clásica, hubo un mito cargado de hondos significados que sirvió para representar una buena parte de los misterios de la vida: era la historia del Minotauro, monstruo indefinible que habitaba en el centro de un complejo laberinto, y que "tragaba" inexorablemente a quienes intentaban capturarle. Sin embargo surgió un hombre -Teseo- quien, ayudado por la imagen misma de su alma -Ariadna- pudo llegar hasta el eje del misterio, dominar al monstruo y regresar vencedor por entre los múltiples caminos del laberinto.
 
¿Cuál fue la clave del éxito de Teseo? Se trataba de un huso con un largo hilo enrollado que Ariadna le entregó antes de entrar en el laberinto; el hilo se fue desenrollando a medida que el héroe se adentraba en las profundidades de la gruta, y sirvió de guía para reconocer el camino de regreso.
 
Por eso, hemos llamado a la Filosofía el "huso de Ariadna", la clave que nos lleva a descubrir los misterios del mundo de Maya.
 
Alguna vez salvados todos los obstáculos -todos los juegos- podamos dominar el Secreto que radica en el Eje del Corazón de la Gruta.
 
 
El laberinto encierra dos grandes secretos: uno, el más fácil de advertir, es la resolución de su salida, el otro, más profundo, es el que radica en el centro de sus muchos caminos. No hay posibilidad de salir hasta no haber conocido el enigma de los juegos de Maya. Así, el más importante de los secretos es el que duerme en su corazón; sin los valientes que se atreven a enfrentar al Minotauro, no hay valientes que puedan escapar del laberinto.
 
Si la Filosofía – Amor a la Sabiduría- es el huso de Ariadna, siguiendo su huella podremos llegar hasta el reducto donde radica Maya: estos son los hombres que buscan, los que han vencido el miedo propio de la ignorancia, los que quieren saber, aunque sin dejar de jugar, el por qué de sus juegos.
 
Penetrando auzdamente por los caminos de la existencia se acercan cada vez más al centro, y allí, donde debería estar el gran monstruo, descubren – ¡oh sorpresa!- el habitáculo de Maya, la Gran Ilusión que rige los juegos del laberinto.
 
Haber descubierto a Maya y sus velos, haber comprendido el por qué de sus juegos, es haber llegado a a la Sabiduría. Entonces, aunque se esté en el centro mismo del laberinto, es como si se estuviese en su misma salida; el secreto del Centro es el secreto de la liberación.
 
 
El laberíntico mundo de Maya no es un mundo falso, ni es maligno, ni se opone al mundo de la Verdad. Es apenas un reflejo de aquellos otros mundos superiores, y en su calidad de reflejo, atrapa todo aquello que buenamente puede en sus luces oscurecidas y en su materia entorpecida por el peso. 
 
La Filosofía otorga, pues, esa claridad de visión y entendimiento que la ceguera de la inercia ha hecho desaparecer en los hombres.
 
 
La Filosofía es reconocimiento: re-conocer, volver a encontrar aquello que es propiedad del Alma y que se ha extraviado jugando. Es la resolución del misterio del laberinto, es la salida triunfal hacia el mundo de los seres reales, de los Arquetipos primarios con cuya imagen habíamos caminado tanto tiempo.
 
Maya se ha dejado vencer por Teseo. Ella misma es vencedora de sí misma, puesto que ha montado la Gran Ilusión para dejarse conocer por quienes, más allá de las sombras, han descubierto su verdadera figura.
 
 
Recopilado del libro "LOS JUEGOS DE MAYA" – Delia S. Guzman
 
 
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La palabra Filosofía significa Amor a la Sabiduría. No es filósofo aquel que utiliza palabras extrañas y habla idiomas casi incomprensibles o que cita muchísimos datos o que está totalmente al día de las nuevas corrientes; es filósofo aquel que ama el conocimiento. El ser filósofo no nos lo da ninguna facultad, ninguna universidad, ninguna escuela; el ser filósofo es algo natural en el hombre. Si tenemos un águila dentro de una jaula, ¿diríamos al abrirle la jaula y verla volar que le hemos enseñado a volar? ¡De ninguna manera! El águila sabía volar, lo que pasa es que había una jaula que no le permitía volar. De alguna manera todos nosotros tenemos un ser con alas que está dentro nuestro, y ese ser con alas es el filósofo. Filósofo es aquel que busca la causa y el por qué o para qué de todas las cosas.
 
 
 
El mecanismo para poder arribar a la filosofía es fundamentalmente un método de liberación que nos permite abrir nuestra jaula -la jaula de la personalidad-, nos permite batir nuestras alas y poder así remontarnos en el mundo circundante. La Filosofía nació con el primer hombre que se preguntó ¿quién soy? ¿qué soy?
 
¿Cuántos nos preguntamos sobre las cosas fundamentales de la vida? ¿Qué es la muerte, qué es el amor, por qué giran las estrellas sobre nuestras cabezas, de donde venimos, adónde vamos, acabamos con la muerte o no? ¿Cuántos nos hacemos estas preguntas cuando, frente a alguien, vemos en sus ojos amistad y amor, y siendo la primera vez que lo vemos nos parece un viejo conocido? Cuando nos hacemos estas preguntas nos vienen respuestas, nos vienen respuestas desde lo más hondo del alma. Nosotros no debemos conflictuarnos con las preguntas; debemos leer las infinitas respuestas que nos rodean en la Naturaleza.
 
El problema es que a veces ponemos más discernimiento en las cosas pequeñas que en las cosas grandes. Pero podemos llevar ese discernimiento a las cosas grandes y a las cosas trascendentales.
 
Para ser filósofo hay que vivir en el mundo, por el mundo, y para el mundo. La verdadera filosofía no es una liberación del mundo, sino que es una liberación de nuestros propios límites, de nuestros propios traumas. La verdadera Filosofía es una llave de oro que abre las puertas de esa jaula para que podamos volar y para que podamos elevarnos como lo hace un pájaro.
 
 
Más que una forma de vida, más que una forma para poder hacer algo, es un enfoque que permite a cada uno, con su propia forma de vida, con su religión, con sus creencias, con su individualidad, ser mejor, ser más.  Somos algo así como una fuerza de la Naturaleza. Tratamos de dar una amplitud de criterios que nos permita caber a todos, vivir a todos, y respirar a todos, que nos permita convivir y nos permita estar en paz.
 
 
Debemos aprender de la Naturaleza, amigos; debemos aprender simplemente de la Naturaleza. 
 
 
Retazos de Conferencias del Prof. Jorge A. Livraga
 
 
Recopilado por Loto.

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