POETAS, MENSAJEROS DE LA BELLEZA

POETAS, MENSAJEROS DE LA BELLEZA

 

“El poeta es un ser alado, ligero, sagrado"  Platón  

Inmersos y envueltos en la magia de la naturaleza, donde Cielo y Tierra se abrazan y entremezclan, los poetas vibran con cada encuentro de los Dioses, ante cada mezcla de tierra y agua, de fuego y viento. En cada instante de Unión, de hallazgo del perdido Centro. Son como flautas por las que pasa el viento, cauces por donde discurren los hilos de agua vivificante, cantando, impulsando y buscando su Mar Eterno.                                                    

Son arco iris de colores, símbolos vivientes de viejos pactos y promesas renovadas eternamente, que dan al hombre la oportunidad, una y otra vez, de beber de las fuentes inagotables que nos robustecen y alimentan dando alas al alma y fuerzas a nuestras empresas titánicas de liberarnos de la ignorancia.  

Son soles, estrellas en un mundo negro de egoísmos, maldad y violencia. Ellos, los poetas, son para nosotros, humildes admiradores, luminosas esferas que irradian sin descanso luz, amor, belleza, envolviéndonos en sus auras luminosas con azules, púrpuras, dorados y violetas. Despertando de su letargo nuestras conciencias ante la caricia sutil de su belleza y grandeza.  Es así como nuestra opaca materia renace al contacto con ese fuego sagrado que portan, y la chispa dormida en el guijarro se enciende, operándose desde ese instante la transmutación alquímica, lenta pero inexorablemente.

El colorido de sus imágenes, el calor de sus palabras, el encanto que emana su ser, la música que plasma su espíritu, son el artífice, el Mago que prepara la obra y la desarrolla felizmente. Su fuerza, su vibración, su color, son la expresión del Dios que los posee y arrebata desde el mundo de las sombras al mundo del Misterio y de la Magia.

A través suyo nos hablan los Dioses. A través suyo se impregnan de virtudes y poderes nuestras almas, siendo atraídas hacia cimas más bellas, más altas. Quien produce realmente el milagro es la Musa o el Dios a quien pertenece y sirve como caña hueca o flauta, como mediador, profeta y escala.

“El poeta es un ser alado, ligero, sagrado, incapaz de producir mientras el entusiasmo no le arrastra y le hace salirse de sí mismo”, nos decía el divino Platón. Es el furor heroico, el Amor divino, lo que hace posible que sea intérprete, portavoz del mensaje de su Dios, de la melodía sagrada que capta, gracias al éxtasis que ante la sublime belleza le embarga.

 

 

De este prodigioso modo, los dioses transmiten las virtudes y potencias de unos hombres a otros, así, los poetas, hacen de imanes inmateriales, de anillos que forjan cadena a través de las generaciones.

¡Posesión divina, embriaguez sin nombre, arrebato, furor, locura, dulzura inexplicable! Luz, embeleso, éxtasis, vida eterna apresada en un instante, olvido y epopteia, fusión, disolución en lo celeste, rapto y pertenencia a ese Dios que libera y al que feliz se sirve como celeste escalera!

Gracias eternas, poetas, por permitirnos recordar a través vuestro, por hacernos llegar versos e himnos, por mostrarnos el rumbo, por ese puente cristalino que nos acerca hasta el perdido Edén. Gracias por embellecer y ennoblecer nuestro mundo oscurecido por la pequeñez, el libertinaje y el egoísmo. Gracias por vuestra exquisitez de alma que eleva nuestras miras y esperanzas, que inflama nuestras nobles ansias. Gracias por vuestro fiel Amor a todo lo Bello, lo Justo, lo Bueno, que hizo posible el contacto, la posesión, el rapto teofánico. Gracias por dejarnos oír la voz de nuestros dioses, el sentir de las Musas, el lenguaje insonoro de las esferas celestes, el anhelo del Dios desterrado en nosotros que busca con pasión la libertad de esta prisión terrestre. Gracias por descorrer el velo de Maya y mostrarnos su verdadero rostro, la Belleza permanente y eterna; por dejarnos conocer las raíces de la Vida, los Arquetipos que bañan con su influjo esta oscura Caverna iluminándola, embelleciéndola.

Vuestra inspiración nos acompaña desde las páginas inmortales de vuestros libros, ennobleciendo con su aroma celeste nuestras pasajeras vidas.

¡Enseñadnos a Amar a la gran Maga, a la Maestra de la Humanidad huérfana, a la Musa incomparable de todo lo que une y eleva, la Venus Urania, Ideal sublime de todos los poetas!

  

“Yo soy, sobre el abismo,

el puente que atraviesa

Yo soy la ignota escala

que el cielo une a la tierra

Yo soy el invisible

anillo que sujeta

El mundo de la forma

al mundo de la idea

Yo, en fin, soy ese espíritu,

desconocida esencia,

Perfume misterioso

de que es vaso el poeta” 

G.A. Bécquer

 DOLORES VILLEGAS

 

 

 

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